domingo, 13 de marzo de 2011

ANTIOXIDANTES: MICRONUTRIENTES EN LUCHA POR LA SALUD




¿Qué son los antioxidantes? son unas sustancias existentes en determinados alimentos que nos protegen frente a los radicales libres, causantes de los procesos de envejecimiento y de algunas otras enfermedades.
Desde hace varios años se ha venido estudiando a un grupo específico de vitaminas con ciertas propiedades y funciones en común, las cuales se han clasificado en un grupo denominado antioxidantes, que se caracterizan por tener por función primordial impedir o retrasar la oxidación de diversas sustancias principalmente de los ácidos grasos cuyas reacciones se producen tanto en los alimentos como en el organismo humano, en el cual puede provocar alteraciones fisiológicas importantes desencadenantes de diversas enfermedades.

Antioxidantes no enzimáticos



La vitamina c es hidrosoluble, cofactor en muchas enzimas y juega el rol de agente reductor, esta vitamina es capaz de reducir directamente el radical superoxido, hidroxilo y el oxigeno singlete, aunque paradójicamente en concentraciones elevadas se convierte en radical libre. Su concentración sanguínea disminuye cuando se realiza aeróbico de larga duración. La vitamina C y la E actúan  de forma sinérgica: La vitamina E como antioxidante mayor y la vitamina C como regeneradora de la E. 

La vitamina E es una vitamina liposoluble antioxidante esencial en el funcionamiento de las células; esta presente en todas las membranas en donde preserva la integridad de las mismas contra la acción de los radicales libres

La vitamina A: La acción antioxidante de  los carotenoides (α y β caroteno, licopeno, astaxantina, cantaxantina, etc.) reaccionan desactivando el oxigeno singlete, los radicales, peroxilos, atrapando tanto oxigeno como radicales libres orgánicos. En presencia  de radicales peroxilos, el B- caroteno produce un radical carotenilo del carbono que a baja presión parcial de oxigeno, es un eficaz finalizador de la cadena oxidativa. La presencia de oxigeno permite la propagación de la cadena; dicho de otra manera, así como sucede en otras moléculas, las condiciones fisiológicas determinan el carácter antioxidante y prooxidante de los carotenoides.  


Los flavonides la mayoría tienen propiedades biológicas extensas que promueven la salud y reducen el riesgo de padecer muchas enfermedades, extienden la acción de la vitamina C, actúan como antioxidantes, protegen el colesterol LDL de la oxidación, inhiben la arterioesclerosis y tiene propiedades antitumorales y antiinflamatorias, el mayor flavonoide de la dieta occidental es la quercetina, que se encuentra en cebollas, coles, brócoli, manzanas y cereales. Las personas con una dieta  rica en flavonoides tienen un 60% menos de posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares que aquellas personas que tinen un bajo consumo de estos micronutrientes. El vino tinto contiene flavonoides fenólicos que actúan como antioxidantes e inhiben la arterioesclerosis. Otros componetes fenólicos saludables además de los flavonoides están ampliamente distribuidos en los productos de origen vegetal

Otros micronutrientes antioxidantes

El selenio es cofactor de la enzima antioxidante GPX. El cobre, zinc y manganeso son metales indispensables para la actividad de la CuZn_SOD y Mn-SOD; en el caso de existir deficiencias podrían suponer una disminución en la actividad de estas enzimas con el consecuente aumento del daño producido por especies reactivas.
La coenzima Q10  forma predominante de la ubiquinona en el hombre actúan también como antioxidante liposoluble complementando su rol energético, estimulando además un reciclaje eficaz de la vitamina E. 



jueves, 10 de marzo de 2011

La alimentación y nuestra piel

Las vitaminas y oligo-elementos para la belleza de tu piel


Todas soñamos con tener una piel tersa, suave y dorada

Por desgracia, muchas veces esta maltratada por el polvo, el sol y las impurezas. Para llegar a tener una piel de ensueño, hay que cuidarla, no solamente en el exterior con cuidados diarios, pero también del interior, con una alimentación sana y rica en vitaminas y en oligoelementos.
Estos son esenciales a las células del cuerpo y a su salud.

Aquí están algunos de ellos, con los beneficios que aportan a la piel:Una piel saludable 

La vitamina A :

Sus beneficios : Protege la piel reforzando la resistencia del epidermis a la agresión de los rayos ultra-violetos y permite acelerar su cicatrización. 

En caso de carencia: La piel se seca y se pone mas espesa 
 
Se encuentra en: La yema de los huevos, la mantequilla, los productos derivados de la leche, los peces del mar, las aves, las zanahorias y las verduras.

La vitamina B2

Sus beneficios: Preserva la calidad de la piel. 

En caso de carencia: La piel se fisura y pela, especialmente en los labios. 

Se encuentra en: La levadura, los huevos, los cereales, el melocotón, las ciruelas, la leche, el queso, el hígado.

 La vitamina B5

Sus beneficios: Permite proteger la piel, las mucosas, las uñas, el pelo y asegura el mantenimiento de su pigmentación. 

En caso de carencia: Las carencias son raras ya que se encuentra en muchos alimentos y que nuestra piel cuenta con una reserva de esta vitamina. 

Se encuentra en: La yema de los huevos, el coliflor, el hígado, las carnes, los pescados, los productos derivados de la leche, el aguacate, el cambur.

La vitamina C

Sus beneficios: Participa a la elaboración del colágeno, activa la reproducción de las células y favorece su nutrición.
En caso de carencia: La piel tiene un color apagado y a largo plazo puede traducirse en
problemas de piel como dermatosis.

Se encuentra en: Las agrumas, las espinacas, el coliflor, la ensalada, las verduras, la zanahoria, el hígado

La vitamina E

Sus beneficios: Protege contra el envejecimiento de la piel.

En caso de carencia: La aparición de arrugas se acelera, la piel se pone mas fina y pierde su elasticidad.

Se encuentra en: Germen de trigo, los aceites vegetales, la mantequilla, el hígado y la miel.

 

El Hierro :

Una piel saludableSus beneficios: Mantiene la piel en buena salud.
Se encuentra en: La carne roja, las verduras y las frutas secas.

El selenio:

Sus beneficios: Lucha contra el envejecimiento de la piel.
Se encuentra en: La carne, los huevos y las verduras.

Zinc:

Sus beneficios: Acelera la cicatrización.
Se encuentra en: Los pescados, las frutas del mar, los productos derivados de la leche.

Belleza de la piel . El papel de los complementos nutricionales


El mundo científico se esmera en encontrar sustancias naturales que prevengan o ralenticen el envejecimiento de la piel sin presentar efectos adversos. Aunque pueda parecer clara la influencia de la dieta en la salud de la piel, no hay demasiados estudios que investiguen su papel en el envejecimiento cutáneo. 

En 2001, Purba et al estudiaron la dieta de ancianos en distintos continentes, con diferentes grados de insolación. Postulan que el grado de arrugamiento de la piel en lugares con una fuerte insolación puede estar condicionado por el tipo de alimentos que se ingieren. Así, encuentran que las personas que normalmente consumen dietas con cantidades elevadas de frutas, vegetales, legumbres y aceite de oliva más ricas en antioxidantes tienen una piel más protegida que aquellas cuya ingesta es elevada en carne, lácteos y mantequilla. Evidentemente, éste es un campo en el que se necesitan más estudios, pero parece claro que las dietas con mayor proporción de antioxidantes o suplementadas con antioxidantes pueden resultar beneficiosas en el envejecimiento de ciertos sistemas biológico.

martes, 8 de marzo de 2011

Influencia de la dieta materna en la composición de la leche

Datos recientes sugieren que las similitudes entre madres que viven en diferentes regiones son más notorias que las diferencias. A pesar de esto, se evidencian algunas diferencias regionales, particularmente en la concentración de ciertas proteínas, minerales y vitaminas.
Se desconocen las razones, pero se explicarían, en parte, por la dieta materna y el medio ambiente. El conocimiento de la dependencia o no de la ingesta o de la reserva materna de nutrientes, permite predecir el riesgo de su deficiencia en el bebé; en algunos casos es posible la adecuación nutricional o suplementación de la madre.

Los macronutrientes están poco afectados, dentro de ciertos límites. Sin embargo, en madres desnutridas habría una correlación entre la concentración de grasa láctea y el nivel de adiposidad materna;en el lactante habría una adaptación a menores concentraciones de grasa láctea a través de un aumento en el tiempo de amamantamiento.

El perfil de ácidos grasos se modifica con la dieta materna, de modo tal que la composición de la grasa ingerida se refleja en la grasa láctea. Tanto la dieta previa, que ha determinado la composición de los ácidos grasos del tejido adiposo acumulado durante el embarazo, como la dieta actual, son los principales determinantes de la composición de ácidos grasos de los triglicéridos de la leche.

La ingesta proteica materna no modifica los niveles de proteína total. Sin embargo, puede provocar modificaciones en la proporción relativa entre las proteínas del suero lácteo y la caseína.
Con respecto a los minerales, el yodo y el selenio se encuentran entre los que son dependientes de la dieta materna. 
Por el contrario, el calcio, hierro, cinc y cobre no se verían afectados por la dieta.

Sin embargo, se ha observado que las concentraciones lácteas de hierro, cinc y cobre podrían variar según el área geográfica. 


miércoles, 2 de marzo de 2011

Ventajas de la Lactancia Materna Exclusiva (LME) para el lactante

La leche humana se adapta a las necesidades nutricionales del lactante, contiene lípidos que representan su principal fuente de energía, ya que le proporcionan triglicéridos, ácidos grasos esenciales imprescindibles para el crecimiento y desarrollo del cerebro, retina y los centros auditivos, y cumple también con funciones estructurales de la membrana celular y síntesis de prostaglandinas. La lactosa es el principal hidrato de carbono, necesario para el crecimiento y desarrollo del sistema nervioso central (SNC). De igual forma, las proteínas proporcionan aminoácidos esenciales, que favorecen el desarrollo de este mismo sistema. Por otra parte, la LME promueve un mejor desarrollo motor infantil.La vitamina A asegura el crecimiento, desarrollo y modulación de los huesos y cartílago, la vitamina E incrementa la producción de inmunoglobulinas, favorece la función normal de linfocitos T y tiene actividad antioxidante que estabiliza la membrana celular, la vitamina D controla la absorción y homeostasis del calcio. La C tiene diversas funciones, como el sintetizar colágeno y glucosaminoglucanos que constituyen el tejido conectivo y carnitina necesaria para la formación de catecolaminas; también participa en el desarrollo y funcionamiento del SNC, permite la eliminación de fármacos y tóxicos por el hígado y actúa en el sistema inmunitario.

Las vitaminas del complejo B funcionan con carácter coenzimático en el metabolismo. La cantidad de agua de la leche materna es del 87%, por lo que el bebé amamantado no necesita agua complementaria, tiene menos sobrecarga renal y un menor riesgo de deshidratación. El bebé puede digerir la leche materna fácilmente, porque la caseína forma cuajos de consistencia blanda en el estómago y se asimila más rápido, además la presencia de lactosa en todo el intestino delgado favorece el tránsito intestinal, con deposiciones
más líquidas y ácidas, que contienen cuerpos reductores que evitan el estreñimiento y la dermatitis del pañal.

Ventajas de la Lactancia Materna Exclusiva (LME) para el lactante

Las ventajas inmunológicas son bien conocidas hasta los primeros 6 meses de vida, pero la protección frente a muchos patógenos se alarga hasta los 2 años y medio. La protección contra las enfermedades se clasifica de la siguiente manera:
a) Enfermedades gastrointestinales. Se han identificado componentes de la leche materna que confieren protección contra patógenos específicos del intestino como Rotavirus, C. jejuni, C. diffícile, G. lamblia, S. tiphymurium, especies de Escherichia, Shigella y V. cholerae.
b) Enfermedades respiratorias y otitis media. La LME protege contra las infecciones de las vías respiratorias altas, principalmente la otitis media. En varios estudios se ha demostrado también que la frecuencia y gravedad de las infecciones de las vías respiratorias bajas como la neumonía, bronquitis y bronquiolitis disminuye en los lactantes alimentados con leche humana.
c) Otras infecciones. La leche humana protege contra la enterocolitis necrosante en lactantes de pretérmino y
contra la bacteremia y meningitis causada por H. influenza tipo B. 
d) Disminución de la inflamación. La leche materna protege al lactante y a la glándula mamaria contra ciertos agentes patógenos, sin producir efectos inflamatorios.
e) Estimulación de la inmunidad. Hay evidencias epidemiológicas y experimentales de que la leche materna afecta la inmunomodulación a largo plazo y los lactantes corren menor riesgo de padecer enfermedades alérgicas, trastornos digestivos crónicos, Diabetes mellitus tipo 1, enfermedad de Crohn y linfoma. Además, las concentraciones de anticuerpos neutralizantes para el polisacárido Hib, la vacuna del poliovirus oral y el toxoide de la difteria, en respuesta a las vacunas aplicadas en la infancia, son más altas en los bebés alimentados con leche materna.

lunes, 28 de febrero de 2011

Composición de la leche humana


La leche humana se elabora de acuerdo con un patrón y código genético, propios de nuestra especie, de tal forma que su composición experimenta variaciones. Se encuentra como calostro durante los primeros días de vida, en las siguientes semanas se conoce como leche de transición y a partir de la tercera semana y hasta más de dos años como leche madura. El calostro se segrega en dos fases, al final del embarazo y los primeros cinco días después del parto. Es un compuesto espeso y amarillento debido al betacaroteno, tiene una concentración de proteínas, inmunoglobulinas principalmente IgA, lactoferrina, leucocitos, vitaminas liposolubles, minerales, antioxidantes, así como iones de sodio, potasio y cloro superior a la leche de transición y madura. Su valor calórico es de 67 kcal por cada 100 mL de calostro. Tiene un bajo contenido de grasas. La composición de la leche de transición cambia desde el séptimo día hasta 15 días después del parto, y disminuye los niveles de proteínas, inmunoglobulinas y vitaminas liposolubles y aumenta la lactosa, grasas, vitaminas hidrosolubles y el valor calórico total.
A partir de 15-20 días después del parto aparece la leche madura. El contenido de proteínas es bajo, entre 1 y 1.5 g/100 mL que representa el 5% del valor energético total. Las proteínas son homólogas y se distinguen: la caseína, seroalbúmina, alfa lactoalbúmina, lactoferrina, nitrógeno no proteico, inmunoglobulinas, lisozima, albúmina sérica y aminoácidos, de los cuales nueve son esenciales: valina, fenilalanina, metionina, treonina, lisina, leucina, isoleucina, triptófano y cistina. Las grasas constituyen la principal fuente de energía para
el lactante, su contenido está entre 3.5 y 4.5 g/100 mL, aportan el 50% del valor calórico total. La cantidad es mayor al inicio y al final de la tetada; cuanto menos tiempo transcurre entre una toma y otra, más grasa tiene la leche. Los principales compuestos lipídicos se encuentran en forma de triglicéridos, ácidos grasos esenciales (oleico, palmítico, linoleico y alfalinoleico) y de cadena larga (ac. araquidónico y docosahexanoico), fosfolípidos y colesterol.
El nivel de hidratos de carbono es elevado, ya que contiene entre 6 y 7 g/100 mL, representa el 40% del valor calórico total. La lactosa es el principal hidrato de carbono, constituye el 90 por ciento.